Gerente de Vinculación del Sector Salud de GS1 México
México vive una paradoja tecnológica sin precedentes. Por un lado, los datos de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2025 de la mano del INEGI confirman que el acceso a internet y el uso de dispositivos móviles ya no son un privilegio, sino el estándar de vida para la gran mayoría de los mexicanos. Los ciudadanos usan sus computadoras y smartphones para transaccionar, comunicarse y consumir información diariamente.
Por el otro lado, al cruzar la puerta de un hospital o un consultorio, el entorno retrocede décadas: recetas de papel ilegibles, expedientes fragmentados y procesos manuales propensos al error humano.
La infraestructura técnica existe y la población está lista. Entonces, ¿por qué el sector salud sigue mostrando resistencia a la digitalización?
La respuesta es la falta de un lenguaje común y la inercia cultural de los
procesos clínicos.
Para vencer la resistencia médica e institucional, no basta con darles computadoras; es urgente demostrarles que la digitalización, apalancada por estándares globales, es la única vía para garantizar la seguridad del paciente y la eficiencia operativa.
Los datos duros no mienten. El comportamiento del consumidor mexicano se ha transformado radicalmente gracias a la adopción digital. El uso de la nube, la mensajería instantánea y las plataformas de servicios digitales forman parte de la cotidianidad de millones de personas. El paciente mexicano ya es digital; gestiona su vida desde una pantalla.
La brecha entre la capacidad tecnológica de la población y el rezago de los
procesos clínicos se entiende mejor a través del microscopio de los datos. De
acuerdo con la misma encuesta del INEGI, en México existen 103.2 millones de personas que usan un teléfono celular, un ecosistema de conectividad en el que el 97% ya navega a través de un smartphone.
En contraste, apenas el 38.1% de la población utiliza una computadora, laptop o tableta. Esto significa que millones de mexicanos gestionan su vida diaria exclusivamente desde un celular y jamás tocan una PC.
Sumado a esto, el uso de teléfonos inteligentes ha mantenido un crecimiento
acelerado y constante en los últimos 5 años, consolidándose como la pantalla
principal del país.
Lejos de la creencia de que internet pertenece solo a los adolescentes, la edad promedio de los usuarios demuestra una madurez digital contundente:
El grueso de la población conectada se concentra de forma masiva entre los 25 y los 64 años, con un repunte histórico en adultos de la tercera edad que aprendieron a escanear, comunicarse y transaccionar.
El paciente mexicano ya rompió la barrera digital; el reto actual está en que el médico haga lo mismo.
Sin embargo, en la práctica médica tradicional, persiste un fenómeno crítico
señalado de forma insistente por los líderes del sector: médicos y administradores hospitalarios que ven la digitalización como una carga administrativa y no como un habilitador clínico.
Se argumenta fatiga por captura de datos, desconfianza en la seguridad de los sistemas o, simplemente, el arraigo al flujo manual. Esta resistencia ignora un hecho contundente: el riesgo de no digitalizar es infinitamente mayor que el esfuerzo de migrar al entorno digital. Una receta manual mal interpretada o un insumo mal identificado pueden costar vidas.
Para derribar los muros de la resistencia, la tecnología en salud debe ser invisible y de alto valor para el profesional médico. Nadie quiere pasar más tiempo tecleando frente a una computadora que mirando al paciente. Aquí es donde radica el valor de GS1 México y la implementación de estándares globales de identificación.
La digitalización inteligente no consiste en vaciar datos a mano en un software genérico, sino en automatizar la captura. Cuando un hospital adopta el Código de Barras bidimensional (como el GS1 DataMatrix), transforma por completo la dinámica en el punto de atención.
Medicamentos e insumos con identidad única: Al escanear un
empaque, el sistema registra instantáneamente el GTIN (Número Global de Artículo Comercial), el lote y la fecha de caducidad. Esto elimina errores de transcripción, previene la administración de fármacos caducos y automatiza la farmacovigilancia.
Identificación del paciente: Al enlazar el código de la pulsera del paciente
con el del medicamento y el de la credencial del profesional de la salud, se consolida la regla de oro de la enfermería: el paciente correcto, el
medicamento correcto, la dosis correcta, la vía correcta y la hora correcta.
Interoperabilidad sin fricciones: Los estándares GS1 actúan como el
"traductor universal"; entre el almacén logístico, la farmacia hospitalaria, el expediente clínico electrónico (ECE) y las aplicaciones móviles de salud, logrando que los sistemas de diferentes proveedores hablen el mismo idioma.
La resistencia institucional suele desvanecerse cuando se exponen las
implicaciones de seguridad nacional y el control de mermas. En el contexto de la salud en México, la falsificación de medicamentos y el robo de insumos en las cadenas de suministro representan amenazas latentes.
Un ecosistema de salud digitalizado bajo el estándar GS1 permite la trazabilidad de punta a punta (end-to-end). Desde que el laboratorio fabrica la molécula hasta que la enfermera la administra en el piso de un hospital, cada movimiento queda registrado.
Si un lote presenta un defecto de fábrica, el sistema digital puede rastrear y bloquear esos productos específicos en segundos, evitando alertas de pánico genéricas y retiros masivos ineficientes.
Para los tomadores de decisiones, la digitalización estandarizada no es un gasto de TI, sino una estrategia de mitigación de riesgos financieros y legales.
Hacer frente a la resistencia de digitalizar la salud requiere cambiar la narrativa. No se trata de convencer al gremio médico de usar una computadora por el simple hecho de innovar, sino de integrar herramientas móviles y de escritorio que agilicen su flujo de trabajo a través del escaneo automatizado.
Si los mexicanos ya confían en internet para gestionar sus finanzas y sus vidas, es momento de que las instituciones de salud públicas y privadas confíen en los estándares globales para proteger esas vidas.
La infraestructura digital en México ya está sembrada en los hogares. El sector salud tiene la obligación histórica de conectar el último tramo mediante la identificación única, unificada y segura de cada insumo, medicamento y paciente.
La salud digital no es el futuro: es el presente que la población ya demanda en sus dispositivos.
Si tu institución está lista para dar ese paso hacia la digitalización con estándares globales, GS1 México te acompaña en la transición hacia una identificación única y confiable, con asesoría y soluciones pensadas para el sector salud.